EL TEIDE, LA MONTAÑA QUE INFUNDE TEMOR.
Muchos visitantes, quedan atemorizados, por la imagen del gigante, TEIDE.
Son muchos los ejemplos, del temor y miedo, que infundía El Teide, a los extranjeros. Los diferentes navegantes, que se acercaron a Las Islas Canarias, a lo largo de los tiempos sintieron pavor. La imagen de esa grandísima montaña, alejaba, a los extraños. Y desistían, de desembarcar en la isla. Y que incluso, los castellanos, dejaran a Tenerife, como la última isla a conquistar. Y también, y quizás el Teide, diera, mas fuerza o valor a los guanches. Ya Que las batallas mas duras y cruentas, fueron en Tenerife. Los conquistadores, necesitaron dos años, y muchos soldados, para rendir Tenerife. Y durante, mucho tiempo, los europeos, no se acercaban, a los altos de Tenerife. Por el miedo, a la gran montaña, y por supuesto a los guanches rebeldes. Guanches libres, que la habitaban. Cristiano, que subía a las cumbres, cristiano que no regresaba, vivo.

«…Los viajeros dieron la vuelta a la isla de Tenerife y al observar que veían por todas partes el Teide, dominando, el paisaje, no se atrvieron a desembarcar por el temor que les producía…»
Fragmento, del libro » EL TEIDE, DE MITO GEOGRÁFICO A PARQUE NACIONAL» Relato de Bocaccio ( 1313-1375 ) sobre un viaje a Canarias en 1341
EL TEIDE, Y ALGUNAS IMPRESIONES A LO LARGO DEL TIEMPO.
Humboldt y El Teide
«Querido Wilhelm Regresé del Pico ayer en la noche! Que espectáculo, que gozo…Diós, qué sensación a esta altura; sobre nosotros , la bóveda del cielo de azul intenso…»
Alexander von Humboldt, carta a su hermano Wilhelm 23 de junio de 1799

Sabin Berthelot y El Teide
«El panoramaque se extiende ante los ojos de espectador situado en esta cumbre sólo puede ser calificado de grandioso; tratar de describirlo de dar una idea exacta de él, una taréa imposible…»
Le Pic de Ténériffe (Bolletin de la Société de géographie 1827)

Darwin y El Teide
«El 6 por la tarde entramos en en el puerto de Santa Cruz. Ahora me encuentro medianamente bien y me estaba imaginando el deleite de la fruta fresca que crecen en los hermosos valles y leyendo la descripción de Humboldt de las magníficas panorámicas de las islas cuando, quizás puedas suponer nuestra decepción, un hombrecillo pálido nos informó que debíamos guardar una estricta cuarentena de doce días. En el barco se hizo un silencio sepulcral…Durante el día estuvimos sin viento…y aquí experimenté por primera vez algún placer. La panorámica era magnífica. El pico del Teide visto entre las nubes parecía otro mundo.»
Charles Darwin 1832, Autobiografía y cartas escogidas

